Las empresas audiovisuales forman parte de un mercado que se mueve por la ley de la oferta y la demanda. No somos ajenos, por tanto, a la situación económica que se está viviendo. Estamos sufrido las consecuencias de esta crisis, con problemas de financiación, necesidad de redistribuir nuestros organigramas y tener que adaptarnos a otro tipo de productos con menos márgenes para la producción. Productos de menos costes, con lo que hemos tenido que agudizar el ingenio

Además de estos cambios dados por la coyuntura, nos encontramos con los avances tecnológicos que han rodeado siempre a este sector y que se contemplan con cierta incertidumbre. Esta entrada de nueva tecnología también ha ido unida al abaratamiento de los equipos. Hace unos años el haber de las productoras estaba marcado por la compra de nuevas cámaras, magnetos, ediciones…..etc, etc. Ahora los gastos más elevados son de personal.

Todos estos cambios, tanto los coyunturales que han provocado un tipo de producto con menos recursos para la producción y los tecnológicos han provocado un nuevo panorama para el sector audiovisual y es donde hay que ser optimistas

Nos estamos encontrando con una nueva forma de explotación del producto, unos nuevos canales de distribución. El producto audiovisual ya no tiene un uso limitado como podría ser exhibirlo en una sala de cine, un comercial para una feria o un spot de tv para las cuatro cadenas que había antes.

Aparece Internet, aparecen los teléfonos móviles, aparecen las plataformas digitales, aparecen las redes sociales. Toda esta red de distribución pide material audiovisual.

Las empresas deben empezar a pensar que será muy difícil relacionarse con el exterior sin contar con el poder de la imagen en movimiento. Nuestro público quiere disfrutar de los contenidos que deseen, en el momento que lo deseen y desde donde quieran.

Lo que sí deberíamos ahora  plantear y es un pregunta que dejo en el aire es la calidad del audiovisual, si las empresas productoras ante este nuevo reto que nos demanda el mercado hemos de sacrificar toda la calidad por la que hemos estado luchando. Yo diría que no, que hemos de conseguir educar al comprador de producto audiovisual para que sepa seleccionar cada producto en el momento y para el medio apropiado. No permitir que “todo vale”, con independencia del fin. Hemos de seguir luchando por la calidad en nuestro sector, porque es así como nos mantendremos fuertes como industria.

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